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domingo, 29 de septiembre de 2013

Algunas conclusiones sobre la relación entre los flujos de migración y los fondos de cooperación al desarrollo entre África Occidental y la Unión Europea

Por Nerea Azkona

He escrito esta entrada a partir de las notas que he realizado para la defensa de mi Tesis Doctoral que se celebrará el día 4 de octubre en el Campus de Leioa (Bizkaia) de la Universidad del País Vasco UPV/EHU.

Mi investigación es el resultado de más de tres años de estudio que comenzaron gracias a la preocupación de dos ONGDs respecto a la supuesta instrumentalización de los fondos de Ayuda Oficial al Desarrollo del Gobierno español con respecto al control de fronteras con ciertos países africanos.

Nos reunimos con la intención de realizar un estudio que aclarara de manera crítica y rigurosa si esta intuición de condicionalidad, que provenía de ciertos acuerdos de repatriación firmados por el ministro de Asuntos Exteriores, podría convertirse en una Hipótesis de trabajo. Al final, todas esas ideas se fueron transformando hasta convertirse en la Tesis Doctoral.

El ámbito de trabajo desde el que he enfocado el estudio es el principio de Coherencia de Políticas a favor del Desarrollo. Me refiero a una perspectiva promovida por el Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE, las NN.UU. y la UE que va más allá de la mera ayuda financiera, asumiendo que otras políticas diferentes a las de desarrollo pueden también contribuir, limitar o incluso perjudicar el desarrollo promovido por las políticas de cooperación.

Nos hemos centrado en dos niveles de coherencia:

  • En primer lugar, la coherencia interna. La que trata de conformar una política de ayuda al desarrollo que responda de forma más integral y coherente a los objetivos señalados (coherencia en el seno de la política de ayuda), sin las interferencias de otros propósitos contaminantes.
  • En segundo lugar se encuentra la coherencia entre las políticas del país donante. Con ella se persigue revisar las opciones estratégicas en aquellos ámbitos o políticas más relevantes para la situación de los países en desarrollo, al objeto de evitar aquellas decisiones que contradigan los objetivos de desarrollo.
El binomio migraciones y desarrollo ha entrado de lleno en la agenda política de los países más ricos, que se enfrentan a la necesidad de adoptar un discurso que legitime su decisión de controlar las fronteras del Norte. Por ello, han elaborado políticas de cooperación en las que subyacen dos ideas muy concretas:

  • A más desarrollo en el país de origen de los inmigrantes y receptores de ayuda; menos inmigración en el país receptor de personas y donante de ayuda. La cooperación internacional, en este caso, cumpliría la función de potenciar un mayor desarrollo y, consecuentemente, actuaría como un mecanismo inhibidor de las migraciones hacia los países de destino.

  • Ayudar a los que colaboran mediante un sistema de “condicionalidad migratoria. Es decir, subyugar la cooperación a la corresponsabilidad en temas de repatriación y control de fronteras.

Estas dos ideas se materializaron por parte de la Unión Europea y del Estado español a partir del enfoque global de las políticas migratorias y de los acuerdos de nueva generación, respectivamente.
Consideramos, en este sentido, que lo coherente, al tratarse de políticas de cooperación al desarrollo, sería que las ideas que estuvieran detrás de las políticas de cooperación fueran las siguientes:

  • A más cooperación en el país de origen más desarrollo para que la opción de migrar, o no, sea una alternativa real y positiva a tener en cuenta.
  • Colaborar con los países para que se ayuden a sí mismos, a fin de luchar de manera eficaz y como plan a largo plazo contra la pobreza.
De este modo, la incoherencia de políticas de desarrollo está relacionada con el asociacionismo interesado, esto es y refiriéndonos a las políticas de cooperación en materia migratoria, con la formulación de políticas con objetivos prioritarios de seguridad y de control de flujos migratorios ilegales, dejando a un lado, o en el peor de los casos en el olvido, el objetivo solidario de la cooperación al desarrollo.

Por otro lado, también me gustaría remarcar que la salvaguarda y garantía de los derechos fundamentales de las personas extranjeras que se encuentren bajo jurisdicción de un Estado es uno de los aspectos más preocupantes que plantea la aplicación de los acuerdos en materia migratoria.

El II Plan África insiste en el mismo modelo de externalización del control fronterizo a países que han sido denunciados por varias ONGD a causa de violaciones sistemáticas de los derechos humanos de los migrantes. La inclusión teórica de los derechos humanos como objetivo transversal de poco sirve si en la práctica no se tienen en cuenta y se mira a otro lado mientras se entregan aviones llenos de personas que se encuentran en una situación irregular a países que realizan prácticas que vulneran los derechos.

Según los datos del Ministerio del Interior, las llegadas de personas de manera irregular a costas españolas ha descendido, y por desgracia este descenso no se debe sólo a la eficacia de los Planes África. Lo que sucede en realidad es que la peligrosidad de las rutas ha hecho que se produzcan más muertes y la intercepción de cayucos en la travesía por los sistemas de vigilancia europeos y españoles hace que no lleguen a tierra y no sean contabilizados, a pesar de que ello supone la vulneración del derecho humano a pedir asilo de las personas afectadas.

El total de personas que han llegado por mar en 2012 (3.804) ha descendido noventa puntos porcentuales respecto al año 2006 (35.376).

Es decir, la Ruta del Oeste está prácticamente cerrada y los flujos de inmigración han optado por elegir otros itinerarios que ya se estaban utilizando antes de 2006, como son otros puertos de la península o las vallas de Ceuta y Melilla.


Por último, quiero agradecer al tribunal por haber aceptado la invitación, al Gobierno vasco por la financiación que ha hecho posible esta investigación, a mi director y al departamento que me acogió, a las ONGDs que confiaron en mí y me editaron un informe de incidencia sobre lasrepercusiones del I Plan África y a todos y todas los nombrados en la tesis en especial a mi familia y a las dos personas a las que dediqué el manuscrito, mis abuelos, Carmen y Luis. Eskerrik asko denoi!

lunes, 16 de septiembre de 2013

Las fases del y de la tesista

Por Nerea Azkona

Soy Nerea y he sido tesista. Lo estoy intentando dejar, pero es difícil. Cada una de las fases del proceso me ha supuesto un esfuerzo muy grande y estoy deseando llegar a la última para que me den la chapita de ex-tesista (comenzamos con 1 mes sin tesis, y así hasta que ya no me acuerde que la llevo). Para todos y todas aquellas que quieran ir dejándolo, os daré una lista de las etapas que he ido superando. Son las siguientes y responden a la pregunta recurrente que te hace todo el mundo cuando estás en pleno proceso:

¿QUÉ TAL LA TESIS?

Respuestas según la fase en la que nos encontramos:

FASE 1: Empezando el proyecto (aún conservamos la sonrisa).

FASE 2: Terminando el puto (pinche, si estamos en México) proyecto (aquí ya no somos tan felices, estamos diseñando el cronograma y pretendemos hacer una investigación que nos llevaría toda la vida en cuatro años).

FASE 3: Leyendo (se puede intuir la emoción en la voz).

FASE 4: Bffff, leyendo,…

FASE 5: Hasta las pelotas (ovarios) de leer… Pero ya he hecho la portada y los agradecimientos, y tengo pensado el diseño de la presentación de la defensa (“¡qué flipada!”, piensa el interlocutor…).

FASE 6: Creo que lo dejo (Primera crisis).

FASE 7: He dejado de leer y me he puesto a escribir. “¿El qué?” te vuelven a preguntar. Contestación: … (onomatopeya del grillo).

FASE 8: Reestructurando el proyecto (la emoción se convierte en angustia…).

Y de repente se ha acabado el primer año de tesis.

FASE 9: Bueno, ahí ando con el marco teórico…

FASE 10: El marco teórico avanza. ¡Subidón subidón!

FASE 11: He acabado el marco teórico y no sé a qué dedicar mi vida... (Primera parte del síndrome de Estocolmo).

FASE 12: (Mientras el marco teórico está en correcciones). Ando diseñando el trabajo de campo…

FASE 13: ¡Buah! Hasta los huevos (moño) del (re)diseño del trabajo de campo. Creo que la voy a hacer cuantitativa…

FASE 14: Reestructurando la parte de la metodología del proyecto. Creo que voy a tener que reestructurar también el marco teórico, ¡mierda…! (Segunda crisis).

FASE 15: Acabando la metodología. Creo que todo empieza a cuadrar…

FASE 16: Oh-my-God! He conseguido que algo tenga sentido. Adoro mi investigación.

FASE 17: Intentando acabar el capítulo de la metodología antes del verano para tener vacaciones.

FASE 18: ¡Pues estoy harta! Me he quedado sin vacaciones porque soy incapaz de escribir una palabra más. Creo que me pongo a leer de nuevo…

FASE 19: Pues de vacaciones con la tesis, el portátil, los libros, el correo electrónico y todo lo que te puedas imaginar… fenomenal… ahora voy a yoga, pilates y medito…

Y de repente y sin avisar se acaba el segundo año y tienes que reestructurar el puto marco teórico para que te cuadre con el capítulo de la metodología, que has cambiado porque te das cuenta de que es imposible hacer lo que habías propuesto en el puto-proyecto-de-mierda. Y piensas: ¿en qué estaría pensando?

FASE 20: Pues parece que lo he cogido con ganas. Estoy en la parte empírica.

FASE 21: Recogiendo datos.

FASE 22: Recogiendo datos.

FASE 23: Hasta las pelotas (narices) de recoger datos…

FASE 24: Considerando cambiar de tema, porque creo que es una mierda que no interesa a nadie… (Tercera crisis).

FASE 25: Acabando el trabajo de campo. Con ganas de ponerme a escribir (quién lo diría…).

FASE 26: Escribiendo.

FASE 27: Harta de escribir, con lo bien que estaba yo recogiendo datos…

FASE 28: Se me están amontonando las correcciones de los capítulos anteriores. No me hables…

FASE 29: A punto de entregar el capítulo en el que analizo los datos. Este año no me quedo sin verano, lo voy a acabar antes.

FASE 30: Creo que no me va a dar tiempo a acabarlo. Me llevo la tesis de vacaciones de nuevo.

No puede ser, se ha acabado otro año (horror).

FASE 31: Este año la acabo. Todo va bien. Todo va bien. Todo va bien (y así tantas veces como lo necesites hasta que acabas por creértelo).

FASE 31: Todo va bien, creo.

FASE 32: Todo va fatal, no voy a poder (Cuarta crisis).

FASE 33: Me han dado las correcciones del último capítulo que entregué y tengo pocas. Soy feliz. Adoro mi tema, es super interesante.

FASE 34: Hasta los huevos (no se me ocurren más sinónimos con perspectiva de género…) del mismo tema (sí, empiezas a desarrollar bipolarismo teseril… amor-odio maniaco depresivo por la investigación).

FASE 35: Corrigiendo, leyendo, escribiendo. Acabando todos los capítulos a la vez. Con 7 words abiertos en el ordenador: los de la tesis, los que lleno de recortes de cachos de tesis, los que relleno con ideas interesantes, los que relleno con ideas de mierda, el documento en el que escribo todo lo que no hago porque estoy haciendo la tesis, etc., etc.

FASE 36: He acabado el último capítulo. Sólo me queda la introducción y las conclusiones. Soy muy feliz. Parece que este año tendré verano. Quiero dejarla escrita antes de vacaciones.

FASE 37: No duermo, no como y fumo con una loca. Quedan dos semanas para las vacaciones y no he acabado de escribirla.

FASE 38: Ni me hables. Acaba de salir un puto monográfico de mi tema que tengo que leerme para incorporarlo en todos y cada uno de mis capítulos. (Fue a partir de este momento cuando me desdoblé en (candidata a) Dra. Jekyll y Ms. Hide).

FASE 39: De vacaciones con la tesis, como siempre.

Empieza el último año.

FASE 40: Acabando.

FASE 41: Acabando.

FASE 42: Acabando… con mi vida…

FASE 43: ¡¡¡¡¡¡¡¡He acabado de escribirla!!!!!!!! La acabo de mandar para hacer las correcciones. Estoy contenta, soy muy feliz.

FASE 44: En crisis perpetua y continua. Tengo un montón de correcciones que superan el tocho de la tesis por 500 folios…

FASE 45: Corrigiendo.

FASE 46: Corrigiendo.

FASE 47: Acabando de corregir. Dudo, dudo y dudo. Me da la sensación de que todo es una mierda, el tema, el objetivo, la hipótesis, la metodología y por supuesto el puto marco teórico. ¿Cómo voy a entregar algo así? (enésima crisis,… esta no se pasa ni con alcohol de quemar… una ruina).

FASE 48: Con ganas de matar a mi director de tesis… y tu familia, ¿qué tal?

FASE 49: Gruñido (Mirada de odio al osado que te pregunta…).

FASE 48: En la última corrección. En cuanto me den el visto bueno la convierto en PDF (este tipo de archivo hace que nos suba la bilirrubina…).

FASE 49: Acabo de convertir el archivo en PDF y la he mandado a la imprenta. Soy feliz (En este punto ya el tesista ha desarrollado un bipolarismo de amor odio con la tesis y con su estado de ánimo del que nunca podrá recuperarse).

FASE 50: Voy a depositar.

FASE 51: Ya he depositado (segunda parte del síndrome de Estocolmo).

Resulta que es verano y no tienes nada que hacer…

FASE 52: Preparando la defensa.

FASE 53: Defiendo la semana que viene… ¡ni me hables!

FASE 54: Defiendo mañana, ¿bebemos?

FASE 55: Defiendo en un rato, soy un junco, soy un junco, soy un junco,…

FASE 54: Ahhhhh!!!!!!!!! A punto de defenderrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!!!!!!

FASE 55: ¿Tesis? ¿Qué tesis? (primer y único estado de Nirvana en todo el proceso).

FASE 56: En terapia, intentando quitarme…



¡Ánimo a todos y todas las que estáis en alguna de estas fases! ;)

martes, 16 de abril de 2013

¿Y tú qué haces? ¡Ah, ya! ¿Y para qué sirve?

Por Nerea Azkona

Soy antropóloga en el Estado español (es muy importante la localización, ya que ser antropólogo en México, por ejemplo, tiene mucho más prestigio social). No sé muy bien qué es lo que hizo que tomara esa decisión en su momento. Yo quería ser investigadora, y la antropología me abría el camino hacia el sueño que quería cumplir. Ahora bien, ¿exactamente qué soy? ¿Antropóloga? ¿Licenciada en antropología? ¿Investigadora? ¿Becaria de por vida? ¿Precaria? ¿Todóloga (= que se atreve con todo)? Quién sabe… Yo, al menos, no tengo ni idea. 

A continuación os reproduzco una conversación ficticia, que podría suceder en cualquier momento (si no es que ha pasado ya) aquí (Bilbao) y ahora (2013). Con esto quiero decir que hay que contextualizar dónde me encuentro: en un país sin pueblos originarios (creo que los vascos no entramos en esta categoría); y sin tradición colonial relacionada con África durante el siglo pasado (dicho así, suena fatal; porque el imperio español se construyó colonizando todo lo que pilló; pero me estoy refiriendo a la diferencia que existe, respecto a la disciplina de la antropología, con otros países europeos que contaban con cantidad de colonias en África en el siglo XX, sobre todo, Inglaterra y Francia, ya que el auge de la disciplina coincidió con este periodo, que el Estado español vivió más de soslayo). 

Y la conversación sería la siguiente: 

- ¡¡Hola!! ¡¿Cuánto tiempo?! ¿Qué es de tu vida? 

- ¡Todo muy bien! ¿Y tú? ¿Te fuiste a Madrid a trabajar, no? 

- ¡Sí! Hice periodismo y me coloqué en Madrid. Llevo seis años trabajando en una agencia y estoy muy contento. ¿Y tú? 

Respiro tranquila y pienso qué contestar. Si quiero entretenerme mucho dando explicaciones o si le digo que soy profesora y cruzo los dedos para que no me pregunte de qué. Al final opto por el camino de las explicaciones, que normalmente no llega a ningún sitio. 

- Pues, yo trabajo como investigadora… 

- ¿Eres científica? 

- Eh,… ¿me preguntas si pruebo vacunas? 

- Sí 

- Pues no, entonces no soy científica. Para ser más exactos soy hermeneuta, ¿cómo lo ves? 

Este es el momento de la conversación en la que comenzamos a ir hacia un bar. Necesitamos una caña para la explicación y un martini para tragarla. Y seguimos con el tema: 

- A ver, lo que quiero decir es que no me dedico a las ciencias puras, soy investigadora en ciencias sociales. 

- ¡Ah! ¡Haces estudios de mercado! Ya… 

- No, no, no. ¡Tampoco! 

- ¿Pues qué? 

- ¡Soy antropóloga! 

- Eh… 

Cri cri cri. 

Después de pensarlo bien el interlocutor reacciona: 

- ¿Cómo Indiana Jones? 

Si me dieran un euro por cada vez que he escuchado esto, no tendría que pedir becas… Enciendo el “modo de ironía” y contesto que sí, que soy como Indiana Jones pero sin látigo. Que mi vida es trepidante. Acto seguido, ya con el martini a medio terminar y con vistas de pedir otro, matizo que trabajo en investigaciones relacionadas sobre todo con las migraciones, la discriminación, la escuela, el desarrollo sostenible y la cooperación internacional. Y que lo que nos diferencia de otras ciencias sociales es el método y el enfoque, aunque a día de hoy todo es muy permeable y las disciplinas se mezclan y los métodos también. Continúo con la charla: 

- Trabajo en el Departamento de Derecho Internacional Público, Relaciones Internacionales e Historia del Derecho de la Universidad. 

- ¡Madre mía! ¡Qué largo! ¿Y allí están los antropólogos? 

- Pues no. Soy la única. Está lleno de juristas, la verdad. 

- ¿Y qué haces allí? 

- Pues no sé. La tesis. ¡Eso hago! 

- ¿Pero estudias o trabajas? 

Este momento siempre llega. Tarde o temprano esta pregunta sale. Al principio me encabronaba, ahora me descojono. No hay más, al mal tiempo buena cara. Pido otro martini y sigo con mis explicaciones: 

- Me pagan por hacer una investigación, lo cual requiere estudio, y solucionar algo, o por lo menos hacer alguna recomendación,… 

- ¿Y por eso te pagan? 

A mi interlocutor se le salen los ojos de las cuencas de la sorpresa y a mí la vena del cuello se me hincha hasta el punto de que se pueden contar las pulsaciones que tengo por minuto. Respiro hondo, pienso que no es culpa del pobre hombre que tengo delante y prosigo: 

- Sí, me pagan, pero si te sirve de consuelo está muy mal pagado, por lo menos en este país. 

- ¡No, mujer! ¡No quería decir eso! 

- ¡Pero si tienes razón! A mí me pagan por leer y escribir. Podemos brindar por ello,.. 

- ¡Claro! ¿Y cuánto tiempo llevas haciendo la tesis? 

Maldita pregunta… 

- Tres años y medio. La acabo este año y en total habré estado cuatro años de mi vida con ella a muerte. 

- ¡Vaya! Eso es mucho tiempo… 

- Dímelo a mí, que durante todo eso tiempo a penas he podido pensar en otra cosa,… 

- ¿Y en qué vas a ser doctora? ¿En antropología? ¿En derecho? ¿En qué? 

- Bueno… no. En Estudios Internacionales… 

Cuando ya estaba el interlocutor casi convencido de que lo que hago es importante, que merezco el dinero que gano, que puedo ayudar a que las cosas vayan mejor con mis investigaciones… le confirmo que voy a ser doctora en algo (porque él aún no sabe que las Relaciones Internacionales son una disciplina) que no tiene ni puta idea de qué es. Esta vez es él el que pide el siguiente trago, y continúo con la conversación (que a este paso va a acabar con nuestros hígados y con un resacón de escándalo). 

- A ver, ¿cómo te explico? ¿Tú ves Juego de Tronos

- Sí. 

- Pues yo sería la mejor “Mano del rey”, incluso la mejor reina… 

- ¿Perdona? 

- ¡Sí! Nosotras estudiamos, comparándolo con la serie, los distintos reinos; las relaciones entre ellos; si colaboran o tienen conflictos; los entresijos de las negociaciones; las traiciones… esas cosas… 

Este es el momento en el que la otra persona quiere ser como tú. Sé le nota en la mirada (¿o es el vino?). Se entusiasma. Le encanta la idea, y te pregunta y te repregunta y te pide el teléfono y el facebook, y todo lo que se le ocurre. ¡No quiere volver a perder el contacto con una posible “mano del rey” nunca más! 

- ¡Ah! Pues dime: ¿Cuál crees que va a ser el próximo paso de los Lannister? ¿Se van a quedar con el Trono de Hierro o los Stark tienen alguna posibilidad? 

Mientras el otro está entusiasmado pensando en que tiene una nueva amiga que estudia las conspiraciones entre reinos imaginarios, tú (y tus chelas) piensas: Siete años de trabajo en dos universidades; publicaciones; ponencias; papers; investigaciones; el DEA; la tesis… y la gente sólo se emociona cuando le dices que tu vida es como vivir en un juego de tronos eterno… Bueno, pensándolo mejor, es una suerte. Yo contenta con mi explicación y el otro feliz con lo que podría llegar a ser si viviera en un mundo que no existe. Pero para mí es la mejor descripción. De hecho, ¿habéis visto alguna vez El Señor de los Anillos con una analista del sistema internacional? Deberíais… los comentarios no tienen desperdicio. 

¡Arriba las ciencias sociales!

domingo, 17 de marzo de 2013

El futuro incierto de los y las investigadoras en el ámbito académico. Probando suerte con la consultora independiente

Por Nerea Azkona 

He acabado de escribir la tesis. No puedo describir la alegría que siento. Han sido tres años de investigación que al final se han concretado en unas trescientas hojas en las que hay más que palabras escritas. Hay compromiso, hay muchas noches en vela, hay inseguridades superadas, miedos disimulados, muchas horas de lectura, atrevimiento en los métodos, creatividad en la expresión, y tres años de mi vida dedicados a ella como prioridad. 

Estoy contenta, sí, pero el hecho de terminar la tesis trae consigo otro tipo de preocupaciones que hace unos años no estaban. ¿Qué voy a hacer después de defenderla? La preocupación no viene exactamente por la cantidad ilimitada de ofertas que se nos presentan cuando acabamos esta etapa. No. Más bien lo contrario. El mercado de trabajo para las personas que nos hemos especializado en la investigación, ya no te digo la investigación en ciencias sociales, se reduce a la nada en los tiempos que corren. 

En los trabajos técnicos no te cogen porque llevas años dedicándote a la investigación más solitaria que existe en el mundo, así que no somos las candidatas perfectas para trabajar en ONGDs como técnicas; y no hay puestos docentes ni de investigación en la Universidades que cubran la demanda de las personas que se doctoran cada año. 

Claro que hablo del Estado español. Porque Latinoamérica se presenta como El dorado en términos de puestos de trabajo para doctores y doctoras en ciencias sociales. Por lo que, la incertidumbre se convierte en una duda: ¿Me piro e investigo cobrando un sueldo que se corresponde con la mano de obra que estoy ofreciendo o me quedo y aspiro a trabajar, si acaso, en algo que no está relacionado con toda mi trayectoria profesional anterior? Porque el tiempo que hemos dedicado a investigar y a escribir la tesis es un tiempo trabajado; en muchos casos remunerado, o poco y mal remunerado; y en otros, sin remunerar. Pero en casi todos los casos un trabajo no reconocido ni por la sociedad ni por el círculo más cercano de los y las tesistas. 

O bueno, está el emprendimiento. El camino que Angie y yo hemos elegido. 

Pero, ¿para qué hacemos la tesis? Pues hay de todo, me imagino. Habrá gente que empalma la licenciatura con el doctorado porque no encuentra trabajo y es una manera de continuar cuatro años más si tienes la suerte de conseguir una beca, que por otra parte, cada vez está más complicado. 

En mi caso y en el de Angie es vocacional. Investigar es lo que me gusta e investigar es lo que sé hacer. Y lo que hago bien. A lo que he dedicado mi vida desde 2007 y es a lo que quiero dedicarme en el futuro. Ni buscarme la vida como educadora, ni hacer unas oposiciones para despreocuparme del trabajo. Prefiero arriesgarme y apostar por lo que me gusta. 

Y tomar esta decisión no va precisamente acompañado por la gran experiencia que es trabajar gracias a las becas. La vida de los y las becarias depende en su totalidad de la persona que las dirige. Es decir, si el director o directora quiere que tu vida sea un infierno lo será y no hay nada que hacer. Si la persona que dirige quiere darte una oportunidad y un impulso al terminar tu investigación la tendrás. Si no, no. ¿Por qué? Pues porque somos muchos y muchas y los puestos son pocos. Todos y todas somos competencia directa, y si hay alguna vocación que se basa en la competitividad esa es la investigación: hay cupos para todo. Para las becas, para los premios, para los congresos, para las publicaciones. Nos educamos en: “si es para ti no es para mí”. Y aún así quiero que me paguen por ser investigadora. Porque no lo quiero como trabajo, lo quiero como empleo y poder ganarme la vida con ello. Con lo que me apasiona y en un ámbito en el que puedo aportar a la sociedad. 

Gracias a las últimas reformas ahora tenemos algunos meses de paro una vez de que defendemos la tesis. Dedicaré todo lo que tengo para seguir intentándolo. 

Aurrera Azkorenas ConsultorAs! ¡Adelante Azkorenas ConsultorAs!
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